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Las dos parejas de
cazas se cruzan de frente, y giran en la horizontal para colocarse en la cola
del otro. Sin embargo, el MiG-23ML tiene clara superioridad de maniobra
frente al inerte Mirage F1, y su radio de giro es menor. En pocos segundos Rivas
logra colocarse en la cola del Mirage F1CZ SAAF-206 de Piercy, y le dispara a
300 metros un R-60MK, que explota en su cola. Chávez y del operador de
tierra gritan emocionados confirmando el impacto. Eran las 14.36 horas. El otro
Mirage al ver la suerte de su compañero, bruscamente pica a tierra, y sale
del combate en vuelo rasante hacia a Namibia. Los MiG-23ML consideran al primer
Mirage derribado, e intentan perseguir al segundo avión, pero estaban ya
al límite de combustible, y regresan. Piercy pudo salir del combate pero averiado, pica a tierra para pasar inadvertido, y a toda velocidad se dirige a su aeródromo de Rundu, Namibia. El misil R-60MK explotó cerca de la tobera, dañando las alas y timones, el paracaídas se desprendió, pero lo peor era que el sistema hidraúlico, que potencia los mandos, se dañó seriamente, y comenzó a fallar. Piercy controla a duras penas su Mirage F1CZ, y al intentar aterrizar se sale de la pista, se estrella perdiendo el tren. Del golpe la catapulta se disparó, el paracaídas de Piercy no tiene tiempo de abrirse, y choca con la tierra. Como consecuencia Piercy se daña seriamente la columna y queda inválido. Su Mirage F1CZ “206” es dado de baja y fue canibalizado para arreglar al Mirage F1 “205”, que también estaba de baja. Durante años Sudafrica ocultó la pérdida por combate de este Mirage, calificándola de accidente, aunque hoy reconoce que la causa de ese supuesto accidente, fue el combate con Rivas. Arthur Piercy me concedió gentilmente su
versión sobre este combate, con relato y fotos, que se puede ver en su
artículo
El 25 de febrero de 1988 el solitario MiG-23ML del primer teniente Eladio Avila terminaba una misión de cobertura a un MiG-21, cuando recibe la oden del operador de tierra de buscar un blanco aéreo aparecido en la zona. Avila no lo encuentra, y decide regresar por estar escaso de combustible. Pero cuando se retira, se encuentra con dos Mirage F1. Los sudafricanos prefieren retirarse a pesar de su ventaja numérica. Avila los persigue y casi los tiene al alcance de tiro efectivo de sus misiles, cuando se le enciende el bombillo de emergencia por falta de combustible. Ya no puede regresar a Menongue, y se ve obligado a aterrizar casi vacío en la pista de Cuito Cuanavale, que estaba bajo el fuego de los obuses sudafricanos de 155mm G5 y G6. Avila se reposta, y despega milagrosamente a Menongue, a pesar del fuego artillero por el aeródromo. Ese mismo día 25
de febrero el capitán Orlando Carbó en su MiG-23ML de reconocimiento
al sur de Cuito, cuando el operador del radar, primer teniente Ricardo López
Castillo, le advierte de la aproximación de un Mirage F1. Orlando se prepara
para el combate, y de repente Ricardo le advierte de que aparecieron en la zona
otros dos Mirage F1. Era una emboscada, en la que el MiG-23ML se enfrasca contra
tres Mirage F1. Orlando maniobraba enérgicamente, ayudado todo el tiempo
por las indicaciones de Ricardo, que le decía la posición de los
Mirages. Los sudafricanos le disparan tres misiles aire-aire V-3 Kukri sin resultado,
y se retiran. Orlando regresa a casa tambien falto de combustible, apagándosele
el motor en la pista de aterrizaje. Aquí fue decisiva la superior maniobrabilidad
del MiG-23ML frente al Mirage F1, y la ayuda del operador del radar. Según los sudafricanos, el 10 de setiembre de 1987 dos Mirage F1CZ interceptan 10 MiG-23ML (ocho en misión de bombardeo y dos de escolta). Los bombarderos interrumpen su ataque, mientras los Mirages se ensarzan con la escolta. El fotocontrol del Capt. A. van Rensburg supuestamente muestra un misil Matra-550 explotando cerca de un MiG-23, pero no se adjudican victorias. De los demás combates aéreos la información es muy vaga por ambos lados. La victoria de Rivas es la única victoria detallada abiertamente en fuentes cubanas, aunque el Jefe de la DAAFAR en 1987-1999, General de División Rubén Martínez Puentes declaró que las victorias fueron varias: "No fueron pocas las naves sudafricanas derribadas por nuestros pilotos" (4). Por ejemplo, el piloto de MiG-23 teniente coronel Eduardo Gonzáles Sarría, reclama un Mirage derribado. Las fuentes rusas y polacas también hablan de varias
victorias de los MiG-23 cubanos. El conocido publicista ruso Vladimir Ilyn, especialista
de aviación del TsAGI de Rusia (Instituto Central Aerohidrodinámico,
al cual llega la información sobre la explotación de los MiGs por
todo el mundo por sus usuarios), abjudica a los MiG-23 en Angola 3 victorias aéreas
(2 Mirage y 1 Impala) y 1 Mirage que regresa averiado, pero se estrella al aterrizar
(posiblemente Piercy), en total 4 victorias en 1987-1988. Otras fuentes rumorean
sobre el posible derribo de un helicóptero (supuestamente Puma o Alouette-III)
por MiG-23 con R-60 en la zona fronteriza de Namibia. Por su parte, las fuentes
sudafricanas niegan estas posibles victorias cubanas en combates aéreos,
aunque tampoco se abjudican MiG-23 derribados en tales combates. Fuentes rusas
lo atribuyen a que los sudafricanos camuflan sus pérdidas de combate como
accidentes.
La profesionalidad de los pilotos de la SAAF era alta, superior a la de los pilotos angolanos, pero al nivel de los cubanos. La SAAF estaba bien equipada, y tuvo durante toda la guerra superioridad numérica, aunque esta ventaja que fue disminuyendo con el tiempo. Al final de la guerra en 1988 las FAPA-FAR contaban con unos 160 aviones de combate (55 MiG-23, 90 MiG-21, 14 Su-22) de ellos 80 MiGs de la FAR. La SAAF tenía en ese momento el doble, con unos 320 aviones de combate (34 Mirage F1, 55 Mirage-III, 214 Impala, 8 Canberra, 6 Buccaneer), aunque de ambos lados no todas estas fuerzas combatían en el frente. La mayor cantidad de aviones sudafricanos era compensada por los mejores performances de los MiG-23 sobre los Mirage F1, y mejores misiles R-24 y R-60 sobre los V3b Kukri y Matra-550. Con el R-24 los MiG-23ML tenían capacidad de combate BVR (más allá del alcance visual), algo inexistente en la SAAF, que tuvo la suerte de no experimentarlo en carne propia, pero lo tuvo en cuenta en sus acciones. La geometría variable de los MiG-23 era también una ventaja, permitiendo combates maniobreros en posición de 45°, alta velocidad a 72° y cortos despegues en 16°. Los sudafricanos se
impresionaron tanto con la técnica rusa, tan sólo se acabó
la guerra fría, pidieron a Rusia la creación de un consorcio para
modernizar sus Mirage F1 y Mirage-III con motores y misiles rusos. Tal empresa
se formó en 1991, y crea la modificación "Super Mirage F1", con
un motor RD-33 de MiG-29 modificado, misiles R-73E, y la modernización
y cambio de sus sistemas de a bordo, todo lo cual coloca al Super Mirage F1 al
nivel de los Mirage-2000. En occidente algunos creen el mito de que la SAAF tenía la superioridad
aérea al menos hasta 1987, pero en realidad en el sur de Angola actuaban
regularmente la FAR-FAPA, mientras que la SAAF sólo efectuaba raíds
esporádicos en la zona. Para fines de 1987 y durante la campaña
de Cuito Cuanavale, ambos lados incrementan sus acciones, pero los MiG-23ML cubanos
conquistan la superioridad aérea sobre el teatro de operaciones, y los
Mirage F1 enemigos actuaban sólo con mucha cautela. La SAAF evitaba los
combates con la FAR, y no interfería en sus acciones. Sólo se atrevía
a enfrentarse a los MiGs cuando planificaba detalladamente alguna emboscada aérea,
con superioridad numérica y táctica, o si los MiGs no le dejaban
otra alternativa. En la campaña de fines de 1987 y 1988, la FAR y SAAF
con frecuencia organizaban estas emboscadas aéreas con señuelos,
pero ninguno de los dos lados se dejó engañar. Después de
los combates de setiembre de 1987, cuando la SAAF pierde el Mirage F1 de Piercy,
los sudafricanos se impresionan y dejan el aire a los MiGs, dedicándose
a misiones de bombardeo. Si los MiG-23ML despegaban a interceptar los Mirage F1,
éstos se retiraban inmediatamente, sin intentar a su vez interceptar a
los MiGs cuando éstos machacaban al SADF. Los horarios de vuelos de los
Mirage F1 cambiaban todo el tiempo, para llegar por sorpresa y no encontrarse
con los MiGs.
Ante tal impotencia, la SAAF con frecuencia interfería las comunicaciones radiales de los pilotos cubanos, dedicándose a gritar palabras obscenas en portugués y otros idiomas, lo cual era llamado “guerra electrónica”. Para misiones de este tipo en 1987 Pinochet envía a Namibia varios militares de la FACh chilena, que también tratan de reunir toda la información oída. Por ello el mando cubano limitaba las conversaciones por radio, y sus pilotos a veces se dedicaban a desinformar en el éter. Hoy los sudafricanos explican que los Mirage F1 tenían que volar más distancia que los MiG-23 y estar menos tiempo sobre el objetivo, lo cual no es exacto, pues la distancia cambiaba según el frente. Los combates por Mavinga y Río Longa en 1987, muy propagandizados por Sudáfrica, se producían a unos 310 km de Menongue (base de MiG-23), mientras que los Mirage F1 de Rundu estaban más cerca, a 240 km. Durante los combates por Cuito Cuanavale, los MiG-23 de Menongue están mas cerca. Pero al producirse la decisiva ofensiva de primavera de 1988 hacia Namibia, otra vez los Mirage F1 tienen ventaja: Rundu esta en la misma frontera, Oshakati a 25 km, Ondangwa a 38 km y Grootfontein a 110 km. Mientras que los MiG-23 están en Lubango a 150 km, y Menongue a 285 km: el doble de distancia que la base más lejana de la SAAF (ver mapa). Cierto que que los Mirage F1 de la SAAF tenían que usar tanques de combustible adicionales de 1,200 litros, sin embargo, los MiG-23ML cubanos tenían gran déficit de tanques de combustible adicionales. Fidel Castro lo comenta:
El 5 de febrero de 1988 los sudafricanos comienzan a establecer interferencias
radáricas activas en la zona de Cuito, para cubrir los cada vez menos vuelos
de sus Mirage F1. La SAAF en esta campaña no hizo misiones de apoyo aéreo
al SADF. Sólo trataba de asestar varios golpes a las Brigadas angolanas
días antes de cada ataque terrestre, golpeando casi siempre terrenos vacíos
por las nerviosas maniobras para evadir del fuego antiaéreo. Debido a los
MiG-23ML, las fuertes defensas antiaéreas cubano-angolanas, las pérdidas
aéreas y el embargo de armas decretado por la ONU a Sudáfrica, el
mando de la SAAF se ve obligado a ahorrar sus medios aéreos, limitando
las operaciones primero, y suspendiéndolas después, dejando en tierra
a sus Mirage F1 desde el 23 de marzo, cuando hacen su último 683 vuelo
en la campaña, un reconocimento tácito de la conquista definitiva
de la superioridad aérea por los cubanos.
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